El estado nutricional en el embarazo es fundamental para el bienestar físico de la futura madre .

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Nutrición en el embarazo.

El estado nutricional en el embarazo es fundamental para el bienestar físico de la futura madre y para el crecimiento del bebé en el útero. Es muy importante que la futura madre aclare las dudas con el médico sobre la nutrición y la ganancia de peso que mejor se adapte a su condición.

La recomendación es que la dieta durante el embarazo es variada, equilibrada y completa, siendo muy importante para introducir diferentes alimentos, en particular cereales y sus derivados, tubérculos, vegetales, frutas, productos lácteos, carne, pescado y huevos, legumbres, además de grasas y aceites.

Es esencial que la madre tenga la contribución nutricional adecuada a su condición. Usted es recomendado y prescrito por el médico tomando suplementos alimenticios.

Buenas prácticas alimentarias

Una de las principales buenas prácticas a seguir es privilegiar la calidad de los alimentos en detrimento de la cantidad. La alimentación debe ser dividida, entonces el embarazo debe hacer varias comidas al día, a saber: desayuno, merienda matinal, almuerzo, dos aperitivos de la tarde, cena y cena.

Además, los intervalos con las comidas no deben exceder de tres horas y media.

La mujer embarazada debe comer, en mayor cantidad, alimentos con nutrientes ricos en fibra, vitaminas y minerales. Lo mismo se aplica a los granos integrales, frutas y vegetales.

Es importante beber un litro y medio de agua al día y evitar refrescos o cualquier bebida con cafeína (café o té) y alcohol. El frito, salado y dulce debe, de la misma forma, ser evitado por la mujer embarazada.

Riesgos alimentarios

La comida se cocina de forma sencilla y sana, especialmente cocida, asada en la parrilla, cocinas y asados. La preparación de las comidas debe contener poca grasa. Es preferible usar el aceite, ya que es una grasa sana.

La mujer embarazada podrá comer casi todos los alimentos, aunque hay algún cuidado con su selección e higiene. Es importante hacer buena comida debido al riesgo de infección alimenticia.

Evite el riesgo de toxoplasmosis

Normalmente, sin síntomas, la toxoplasmosis puede perjudicar gravemente la salud del bebé. Este parásito protozoario se encuentra en las heces de gatos, pero también en carnes crudas y leche de cabra no pasteurizada.

Hay algunas precauciones para evitar la toxoplasmosis en el embarazo si la mujer no es inmune a la enfermedad. Si usted hace jardinería, se recomienda el uso de guantes, pues el suelo que cubre frutas y vegetales puede estar contaminado

. Los vegetales, cuando se comen crudos, siempre deben lavarse bien. Debe tener especial cuidado con las ensaladas, especialmente cuando no estén preparadas en casa. Las carnes deben estar bien cocidas y los alimentos que no sean pasteurizados no deben ser comidos.

Evite la listeriosis

La listeriosis es una infección con síntomas similares a los de la gripe y la gastroenteritis. La mujer embarazada debe tener cuidado con la ingestión de productos lácteos no pasteurizados. Las comidas pre-preparadas o refrigeradas deben ser evitadas, especialmente cuando contienen pollo y mariscos. Es una buena opción preferir comidas en las que la comida se prepara y se cocina de manera casera.

Evite los alimentos con salmonella

Uno de los riesgos alimentarios en el embarazo es la contaminación por Salmonella, por la ingestión de huevos y pájaros mal utilizados. A pesar de no afectar la salud del bebé, esta intoxicación alimentaria puede afectar la salud de la madre.

Salmonella puede causar, en mujeres embarazadas, fiebres altas, vómitos, diarrea y deshidratación. Los huevos y la carne de aves de corral deben ser bien hechos, y una selección rigurosa de alimentos ingeridos debe ser hecha, especialmente cuando las comidas se hacen fuera del hogar.

Evite el exceso de peso

Para el resto, la gestante debe seguir los principios básicos de una dieta sana, lo que no significa tener una dieta restrictiva. Cuanto más diversificada la dieta de la mujer embarazada, más salud traerá para su condición y para el bebé. Lo más importante es que el consumo de alimentos menos sanos es la excepción, y no la regla.

No hay evidencias que demuestren que los deseos de la mujer embarazada por ciertos alimentos son el resultado de deficiencias nutricionales en el cuerpo de la madre o del bebé.

De esta forma, el impulso de comer algunos alimentos debe ser controlado, siendo que, si es necesario, la madre debe pedir el consejo de su médico, que evaluará la posibilidad de aconsejar nutricionista o nutricionista.

El aumento adecuado de peso en el embarazo será beneficioso para la mujer, tanto en el período prenatal y después del parto. Durante la lactancia, también será importante que la dieta sea atendida, además de ser benéfico el consejo sobre los alimentos que la madre debe anticipar o, por el contrario, evitar.

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